MÉTODO HELL

El secreto detrás de la famosa charla de Steve Jobs

Lo sé.

Escribir una charla o discurso se te hace bola.

Más bola que un trozo de brócoli a un niño.

Es normal.


A mí también me pasaba al principio, hasta que descubrí cómo lo hacen los grandes.

Me refiero a los grandes de verdad. Los oradores que han dejado huella. Los que, incluso después de muertos, siguen llamando la atención de mucha gente.


¿Emplean algún truco oculto o misterioso, echan mano de una piedra filosofal que sólo ellos conocen y que no comparten con el resto del mundo?

No.

Bueno... quizá sí, no lo sé, pero lo que es seguro es que...



Todos queremos hacer un gran papel frente a nuestro público


Lo que pasa es que la mayoría de la gente pone el foco en el sitio equivocado:

la puesta en escena.



Ojo, la puesta en escena es súuuuper importante, no lo niego.
Lo es.


Pero antes de ensayar necesitas tener un gran texto entre manos. No basta con que sea bueno, tiene que ser de categoría superior.
Algo así como el aceite de oliva, no vale con que sea de oliva (que está muy bien) ha de ser de oliva virgen extra.

En resumen:


Gran puesta en escena + contenido mediocre:
fracaso.

Gran contenido + puesta en escena normal:
éxito.


Una cosa está clara: la mayoría de los discursos aburren y fracasan, pero no necesariamente por la puesta en escena sino porque el contenido carece de valor, no interesa, no entretiene, no está diseñado pensando en el oyente...


Y esto sucede porque...


Casi nadie se toma en serio la escritura

Los pocos que lo hacen apenas alcanzan a diseñar un contenido mediocre. Y es normal, porque en la escuela te enseñan ortografía pero no a escribir bien.

Ni a estructurar bien las ideas.

Ni a que los textos tengan coherencia.

Ni a captar la atención del público.

Ni a generar impacto.

Ni a ser recordado.

Y si no destacas, te vas al montón, te pierdes entre la muchedumbre. Un grano de arena más en el inmenso desierto.



Por eso escribí mi primer libro. No para ayudar en la puesta en escena, sino para entregar un Método para escribir una charla o discurso como lo hacen los GRANDES.


Un Método para todos


¿Y yo puedo hacer eso? La respuesta es un SÍ ROTUNDO.


Claro que puedes, y no te lo digo en plan motivador ni frase hecha. No.

Sí que puedes escribir un discurso o una charla que deje una gran huella.

Y te digo más, no es complicado, si sabes cómo, claro.

De verdad que no lo es.



— ¿Y qué tengo que hacer?

— Solo necesitas un plan. Un sistema. Una fórmula. Llámalo como quieras.

— ¿Y tu libro tiene eso?

— Sí, te explico, atento/a...


Un viernes de finales de 2021


Era finales de 2021, un viernes, si mal no recuerdo.

Tenía en el radar la famosa charla de Steve Jobs en la Universidad de Stanford. Era una de las intervenciones públicas más analizadas, pero lo que había leído por ahí eran artículos resaltando simples frases sueltas del fundador de Apple, titulares motivadores, sí, pero nadie estaba haciendo un análisis en profundidad.

Entonces, ¿por qué tuvo tanto éxito? ¿por la fama del orador?
Tenía clarísimo que no. Sabía que había algo "dentro" -pero a la vista de todos- que estaba funcionando extraordinariamente bien y quería saber qué era.

Para averiguarlo necesitaba tiempo y tranquilidad, algo que sólo me da la noche, así que empecé después de cenar.


La imprimí. Siempre imprimo las charlas o discursos que analizo. Tenerlos sobre el papel me facilita mucho el trabajo.



Así que ahí estaba yo, con un "toro" frente a mí y no sabía por dónde empezar.

Me sentía como un egiptólogo que se enfrenta a un papiro y trata de descubrir qué significan esos extraños dibujos a priori sin sentido que alguien pintó hace mucho tiempo.

Estaba bastante perdido, la verdad.


Me leí de arriba a abajo el discurso.

Una, dos, tres, cuatro veces... y...

Nada.


Como a la cuarta o quinta lectura, comencé a intuir que había algo en ese texto que podía seguir un patrón, pero no estaba seguro aún.

El caso es que empecé a aislar bloques, ideas, a separar historias, a trazar líneas divisorias entre párrafos.

Ya pasaban las horas y, aunque cada vez tenía más claro que el patrón estaba ahí, a la vista de cualquiera, no era capaz de encontrarlo.


Aún.


Ya había sobrepasado de largo la medianoche, yo creo serían más de las 2 de la mañana, tenía los folios llenos de tachones, de bloques, de flechas, de anotaciones, aquello parecía una guerra...

Era como un puzle recién sacado de la caja. Piezas sueltas por todos lados y sólo una certeza: si las juntas todas en su orden correcto tendrás el resultado que buscas.


Llegados a ese punto, en un momento determinado las piezas empezaron a encajar.

Despacio al principio sí, pero a medida que avanzaba en la reconstrucción del puzle, las piezas se colocaban de forma más rápida y todo parecía ya formar parte de un plan.

Un plan, un sistema, un método... llámalo como quieras, una fórmula para escribir desde cero una charla o discurso que atrape como un gigantesco imán de desguace que levanta coches del suelo.

Había descubierto un patrón oculto y lo llamé Método HELL.

Es probable que Jobs escribiera su discurso de forma un tanto intuitiva, sin aplicar ningún método en concreto, no lo sé.

El caso es que tenía un Método. Pero ya se sabe: el papel lo aguanta todo. Aún era pronto para cantar victoria. Tenía que ponerlo a prueba.

Así que me hice la pregunta que cualquiera se hubiera hecho en mi lugar...



El Método HELL es algo que usó Steve Jobs una vez pero... ¿Es un caso aislado o hay más oradores siguiendo, sin saberlo, este Método?

La respuesta se hizo esperar.

Cogí unas 20-25 charlas TED al azar y las fui analizando.


Para mi sorpresa, descubrí que apenas unas pocas seguían el patrón que acababa de descubrir.

Tras mi decepción inicial, no me di por vencido. Decidí centrarme sólo en las charlas con más visualizaciones. Esta vez sí, en este grupo había un buen número de ellas aplicando el Método HELL, lo que me llevó a la siguiente reflexión:

"En el universo TED, como en cualquier ámbito de la vida, la mediocridad abunda pero también hay una minoría que sí que hace las cosas de forma increíble".

Casi sublime.

Bien, pues varios de esos extraordinarios oradores, varios de esos "elegidos" llevaban usando, durante años y sin saberlo, el Método HELL...

quizá de forma intuitiva,
quizá sin ser conscientes,
pero lo usaban.

No necesitaba demostrar nada más.
Ellos ya lo habían probado por mí durante años.
Y con resultados extraordinarios.

El Método HELL funcionaba, vaya si lo hacía.



¿Entonces?

Entonces supe que tenía algo de mucho valor entre mis manos.

MUCHO.

Así que me puse manos a la obra a desarrollar el Método HELL con todo lo que vi en esas extraordinarias charlas y discursos.

Y lo dejé todo escrito y bien escrito en un libro llamado... Método HELL.


¿Qué es exactamente lo que enseño en este libro?


Un Método para escribir desde cero tu próxima charla o discurso.

— ¿Suena bien? Sí, suena bien.

— ¿Es posible? Sí, lo es.

— ¿Y para mí, que no tengo experiencia? Por supuesto que sí, también para personas que parten de cero.


Aunque el arte de escribir una charla o discurso pueda resultar a priori complicado, no lo es, siempre y cuando tengas una forma de hacer las cosas.
Es decir, necesitas un sistema, una fórmula, un Método... llámalo como quieras.


¿En qué consiste el Método?

Aquí está la madre del cordero.
Lo importante.
Lo bueno.


Antes de nada, un buen Método debe tener dos elementos clave:

1. Ser extraordinariamente simple. Huye de los métodos complejos, la mayoría no los podrás aplicar y se te olvidarán más pronto que tarde.

2. Ser flexible. Que se adapte al orador y sus circunstancias. De esta forma, podrás aplicarlo cuando y donde quieras.



¿Cómo de simple es?

Tan simple que son sólo 3 pasos: H de Historia, E de Enseñanza y LL de Llamada a la Acción.

Con estos tres elementos tienes todo lo necesario para redactar un texto como lo hacen los grandes oradores, como lo hizo Steve Jobs, por ejemplo.

— ¿Así de fácil? No te creo.
— Haces bien en no creerme. Tienes que ser crítico, eso te va a ayudar. No, no es algo que puedas hacer en 2 minutos. No es 1, 2, 3, meterlo a la lavadora y sale blanco impoluto como en los anuncios de TV.
Dentro de cada paso hay unas sencillas reglas a seguir. Muy sencillas.

Tienes que entender el Método para poder aplicarlo.

Es como andar en bici, realmente es sencillo pero tienes que conocer la técnica y, a partir de ahí, es para toda la vida, podrás aplicarlo continuamente a tus charlas o discursos.

Como andar en bici, lo aprendes una vez y ya lo tienes para toda la vida.


¿Cómo de flexible es?
Cada uno de estos 3 pasos lo puedes adaptar al contenido de tu charla o discurso. Siguiendo unas mínimas reglas (que no te puedes saltar), puedes hacer variar el Método a tu antojo. Adaptarlo a ti.

Como si fueras al sastre y te hiciera un traje a medida.


Por qué escribí el libro "Método HELL"


Cierto, no te lo había comentado.


Para DEMOCRATIZAR la escritura de charlas y discursos.

— ¿Y eso qué significa?
— Buena pregunta.

Significa que cualquiera que aprenda el Método HELL, aunque no tenga experiencia previa, puede escribir un gran discurso como lo hacen los oradores que acumulan millones de visitas en sus intervenciones públicas. De esos a los que todos admiramos.

Y te lo repito, por si no ha quedado claro: no necesitas ningún don especial, ni experiencia previa en oratoria, conseguirlo ES PERFECTAMENTE POSIBLE.

No te pongas límites ni te hagas pequeño antes de tiempo: escribir un discurso como lo hacen los grandes ES POSIBLE.

Bajar de los 10 segundos en los 100 metros lisos no, pero escribir un discurso que deje una enorme huella: ES POSIBLE.


Mi objetivo es poner al alcance de todo el mundo la estrategia que hay detrás de esas charlas que conmovieron a millones de personas. Enseñar ese secreto a priori oculto, pero que siempre ha estado delante de nuestros ojos.

Quiero demostrar que escribir no es un don reservado a unos pocos, sino una habilidad que cualquiera puede aprender.

Hacerlo asequible a cualquiera. Ponerlo en tu mano.

También a ti que quizá apenas tienes experiencia en Oratoria o, si la tienes, sientes que podrías mejorar tus charlas o discursos.

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