Las personas que hablan en público con seguridad
y gracias a ello crecen profesionalmente
,



¿Cómo lo hacen?



Si quieres saber porqué algunas personas se suben a un escenario y hacen una presentación o una charla de éxito, con la aparente misma tranquilidad con la que hablarían con su pareja mientras dan un paseo por el parque, en esta página te voy a enseñar cómo.


Bien, lo primero que quiero que sepas es que no soy ningún experto orador. Ni siquiera lanzo discursos a menudo. Mi nivel hablando en público yo lo calificaría de más bien medio.
Esto no es bueno ni malo, simplemente es así. Si esto es un problema para ti, lo mejor es que dejes de leer aquí mismo.


Pero si te interesa aprender oratoria de verdad… déjame decirte algo:


¿Sabías que no es por el miedo escénico por lo que la mayoría de los oradores fracasan?


No, no lo es. Y te voy a decir porqué, pero no esperes una respuesta mágica o algo así, porque no la hay (la respuesta sí que existe y es más sencilla de lo que crees).


Pero antes de responderte, déjame contarte algo...


El otro día, navegando por internet me topé con la historia de un chico pakistaní llamado Danish Dhamani.


Su experiencia con la oratoria me resultó reveladora, porque podría ser mi historia o quizá la tuya, quién sabe.
Cursando primaria, su profesora le pidió que se presentara y el chico se sintió aterrado:


“30 pares de ojos mirándome”,

“Mi mente se puso en blanco”

“Mi corazón comenzó a acelerarse”

“Empecé a escuchar risitas en el aula”

“Y luego las lágrimas corrieron por mi mejilla”


Lógico… el miedo escénico hizo aparición por primera vez en la mente de Danish.


A medida que creció, el chico superó los típicos miedos de los niños (ya sabes, a las cucarachas, a los fantasmas, etc.) pero… el miedo a hablar en público:

“Se quedó conmigo, como si fuera parte de mi alma”



Y es que el miedo a hablar frente a otros es como un virus: si no lo tratamos con una vacuna, ahí está, listo para atacarnos de nuevo. Vuelve una y otra vez.

Así que el chico hizo lo que todos hacemos cuando tenemos un problema: ir a Google en busca de ayuda.


Y allí encontró 2 enlaces: uno de soluciones y otro de beneficios.


El primer enlace (soluciones) le mostró todas las diferentes formas que podía probar para superar este miedo:

- contratar a un entrenador de oratoria
- hacer cursos por internet
- asistir a clubs de oratoria

- etc…


Probó con los cursos por internet y aprendió por ejemplo a variar el tono de voz -hablando rápido para conseguir que alguien se emocione, o reduciendo la velocidad para llamar la atención de alguien-.

También se apuntó a un club de oratoria para poder practicar y recibir comentarios sobre lo que hizo bien y lo que debía mejorar.


Fue entonces cuando se dio cuenta de lo mucho que se había equivocado durante todo este tiempo.


Porque siempre había creído que para ser un gran orador había que nacer con un don. Pero no, finalmente se dio cuenta de que:


Hablar en público es una habilidad que se aprende.


Eso significa que cualquiera que quiera hablar de forma persuasiva en público, puede hacerlo. Como cualquier orador de esos que salen en la TV (e incluso mejor, te lo aseguro).


Todos podemos.


To-dos. Sí, tú también puedes.


El segundo enlace de Google hablaba de beneficios, de las grandes cosas que podría conseguir si finalmente consiguiera superar este miedo que tanto le paralizaba.


Y es cierto, la oratoria te abre muchas puertas, muchas oportunidades de socializar y de crecer profesionalmente.


Y aumenta tu confianza,
y por tanto tu autoestima.


Y eso en algunas personas es algo muy importante,

porque es el paso más decisivo para

alcanzar el reconocimiento que todos buscamos

(sea social, laboral, profesional, como líder, lo que cada uno se fije como meta).



Y te digo más,

la oratoria te hará destacar


sobre tus competidores. Ya sabes, aquellos que han estudiado lo mismo que tú, que trabajan en un puesto similar, que tienen parecidas aspiraciones a las tuyas

Hay gente a la que le gusta competir y otras no, pero lo cierto es que -queriendo o sin querer- casi siempre estamos compitiendo (sea por un puesto de trabajo, un ascenso, en unas elecciones, en una venta…).

Siempre hay alternativas a ti, o al producto o servicio que vendas. Cuando hay un “hueco” que ocupar y varios candidatos, debes diferenciarte.


Y -a igualdad de condiciones-
el que mejor comunica acaba ganando.

(Si tú no te diferencias, otro lo hará y te quedarás fuera).


Y nuestro amigo Danish termina su charla con algo que me parece muy importante:


"Sal y enfrenta tus miedos, no los entierres en el fondo. Si tienes un problema, busca una solución".

"Para mí, todo comenzó cuando era pequeño. Esa primera vez sentí el miedo a hablar en público. Eso es lo que me dio poder para actuar. Eso es lo que me permitió emprender este viaje para convertirme en un mejor orador".


Y es que eso es CLAVE, clave con mayúsculas. Aprovechar el miedo que puedas tener ahora como palanca, como reto para tomar acción, para formarte como orador. Hay poca gente que conozco que haga eso pero, los que lo hacen, siempre, siempre, siempre, alcanzan el éxito. Créeme.



Y hay otra cosa que dice y que me llamó mucho la atención de su conferencia, y que he comprobado es una verdad como un piano de grande:

"Este viaje nunca termina. Nunca verás la línea de meta. De hecho, no hay línea de meta en hablar en público. Siempre puedes mejorar."

"Recuerda eso. Siempre puedes convertirte en un mejor orador. Sólo te detienes si te dices a ti mismo que eres lo suficientemente bueno".


Y Danish, con la mentalidad adecuada (de eso trato muy en profundidad en mi curso), los conocimientos, y con buenas dosis de dedicación y esfuerzo, consiguió todo lo que se propuso. Y aún sigue mejorando.


Ah, recuerda que al principio de esta página te decía que:

No es el miedo escénico la razón principal por la que los oradores fracasan.



El miedo escénico es algo que se entrena y se supera -ojo, no digo que se elimine por completo- digo que se supera con entrenamiento (lo explico detalladamente en un capítulo de mi formación).


Por el contrario, la razón principal por la que los oradores fracasan es porque:

Antes de diseñar su discurso no estudian a su audiencia, y por tanto no se dirigen a ella.


¿Ves cómo te dije que no encontrarías ninguna respuesta mágica? Porque no la hay, es así de simple. Así de sim-ple.


Hace algún tiempo leí algo que explica muy bien el porqué de esto. Alguien formulaba la siguiente pregunta:


Si tuvieras que montar un negocio de hamburguesas, ¿cuál sería el factor más importante para conseguir ventas?


Respuestas variadas: situarlo en una zona céntrica donde pasen jóvenes, poner precios asequibles, contratar a un chef especialista en hamburguesas, poner un gran letrero en la entrada...


Todo eso está muy bien, ayuda, pero lo más importante para un negocio de hamburguesas es que…

haya personas hambrientas.


Puedes tener la mejor hamburguesa del país al mejor precio, en el sitio más céntrico de la ciudad pero… sin clientes hambrientos… no hay ventas. Cero.

Puedes darle todas las vueltas que quieras y ponerte como te pongas, pero es así.


Pues con la oratoria es lo mismo,

tienes que pensar en tu audiencia
y hablar de lo que les interesa,
no de lo que te interesa a ti.


Porque hablar de lo que te interesa a ti es como vender la hamburguesa que más te gusta a ti, que no tiene porqué ser la preferida de tus clientes.

Creo que se entiende. Pues de esto, de cómo enfocar el discurso hacia tu público, hablo en un capítulo de mi curso.




¿Qué encontrarás dentro de mi formación?


Cambia el chip.

Sin mentalidad...

...no hay forma de empezar nada, por eso comienzo con esta frase: la mentalidad es el cimiento más sólido de un buen orador.

Aprenderás:


 La razón por la que mucha gente piensa -erróneamente- que hablar en público es algo destinado a unos pocos que han nacido con algún tipo de don y cómo 
esta creencia te está impidiendo avanzar y escalar posiciones en tu desarrollo personal y profesional.


 Porqué aprender a hablar bien en público es como andar en bicicleta: cuesta un poco al principio (te caerás y te harás algunos arañazos) pero en un corto periodo de tiempo encontrarás tu equilibrio y disfrutarás hablando en lo alto del escenario (como un niño que dejó atrás los ruedines y puede desplazarse -sin ayuda- de la misma forma que lo haría un adulto).


 Cómo “hackear” tu cerebro para que afronte un discurso como una oportunidad real de crecer profesionalmente (en lugar de un “marrón” al que te tienes que enfrentar porque no te queda otra salida).


 Porqué el miedo escénico es algo 100% infundado que está sólo -créeme, sólo- en tu cabeza, y cómo disparando ciertos clics mentales puedes combatirlo e incluso superarlo.


Cómo liberarte de la presión que sientes antes de salir al escenario para reforzar tu confianza y poder centrar todos tus esfuerzos en tu mensaje, tu público y en la puesta en escena.


La razón por la que cada día que dejas pasar sin aprender oratoria, es un día perdido más, que otros -tu competencia profesional o de negocios- están aprovechando para sacar ventaja sobre ti.




Pero para que tu charla funcione
y tu audiencia quiera volver a escucharte hablar la próxima vez,
has de entregarles...

... un gran contenido de valor.



 Cómo buscar los temas que interesan a tu audiencia y 
dirigir tu charla hacia ellos. Discurso mal enfocado = fracaso absoluto, discurso bien enfocado = comienzo del camino hacia el éxito. Sí, comienzo, porque hay más cosas.


 Cómo abrir tu intervención de manera que captes las atención de tu público y les impactes de tal forma que se quieran quedar escuchándote hasta el final.


 La forma más sencilla y eficaz de estructurar una charla para que se entienda perfectamente de principio a fin, mantenga el interés y la intensidad narrativa, y nadie se desconecte a mitad de camino.


 Porqué hay contenidos que aburren, otros que entretienen, cómo detectar los segundos y cómo contar las cosas de forma que impactes y persuadas a tus oyentes, e incluso les llegues a emocionar con tus palabras.


 Cómo cerrar tu charla para que tu público se vaya con un gran sabor de boca y -sobre todo- para que tu mensaje ocupe un lugar privilegiado en su cerebro y sea recordado por mucho tiempo.


Las 3 preguntas que tienes que responder -de forma sincera, sin engañarte a ti mismo- para saber si tu mensaje está en el grupo de aquellos que impactan en el público (sistema ideado después de analizar más de 100 intervenciones públicas que destacaron muy por encima de la media) o -si por el contrario- va a formar parte del grupo de esos que nadie volverá a recordar jamás.


8 formas probadas para tu discurso pase de ser considerado un texto sin pena ni gloria, a que tus oyentes se interesen por lo que dices y acaben con ganas de querer escucharte más.




He visto demasiados textos bien escritos
que se echan a perder por la puesta en escena...
y eso no querrás que te pase a ti.


Porqué aprenderte de memoria lo que tienes que decir hará que naufragues en el mar del fracaso con la misma rapidez que lo hizo el Titanic.


Las 2 sencillas preguntas que -inexplicablemente- casi nadie se hace para saber durante cuánto tiempo puedes hablar sin aburrir a tu audiencia.


 La mejor forma de ensayar tu intervención pública de tal forma que se asemeje lo más posible a un situación real y llegues preparado(a) lo máximo posible al día D.


 La técnica de respiración que hará bajar tus pulsaciones justo cuando más lo necesitas: al empezar a hablar en público.


 El secreto peor guardado (porque está a la vista de todos) que usan los oradores TED para conseguir que sus charlas atraigan a miles -y hasta millones- de personas que buscan ser inspiradas.


La técnica que aprendí estudiando al famoso empresario Warren Buffett para atraer la atención del público y hacer resaltar tus mensajes por encima de los demás, y cómo la puedes aplicar tú siguiendo unos sencillos pasos.


Las 7 mejores formas -comprobadas- para establecer una conexión directa -sin “ruidos”- con tu oyente y que funcionan sí o sí. Y no necesitas más para conseguirlo.


Porqué leer tu discurso no sirve absolutamente de nada y lo único que consigues es echar a perder tu potencial y tu tiempo (y el de tu público).


Algunas sencillas técnicas para entonar correctamente y que tu voz suene firme y transmitas seguridad al hablar, evitando que sonar monótono y aburrido.


Cómo usar el lenguaje corporal a tu favor -conociendo los gestos que te ayudan y los que te pueden perjudicar- de forma que potencies y amplifiques tu mensaje, reforzando tu puesta en escena.


Las 4 técnicas más importantes que necesitarás conocer para conectar con tu audiencia y poder persuadirles con argumentos en la dirección deseada.


Cómo aprovechar -si el formato de tu charla te lo permite- la oportunidad que te brinda poder moverte por el escenario -eso sí, con sentido, y mucha intención- para reforzar tu puesta en escena y que tu mensaje llegue mucho mejor a quien te escucha.


 6 técnicas súper sencillas y que cualquiera puede aplicar para responder con total tranquilidad a las -si las hubiere- temibles preguntas "difíciles" del final de tu intervención pública (ni son temibles ni difíciles, ya verás).



¿Cuánto vale este curso?

197 euros (+ impuestos).


¿En qué formato se entrega?

Una vez realizada la compra, tendrás acceso instantáneo a una plataforma con todos los contenidos: vídeos, PDF, plantillas, checklists, etc. Todo el material ordenado y bien ordenado para que avances con comodidad y sencillez.

Oratoria desde cero. 197€ (+impuestos)

Pago seguro con tarjeta bancaria o Paypal


Quizá te estés preguntando estas cosas


¿Cuánto dura el curso?

La formación se adapta a tu ritmo, ya que la podrás hacer sin límite de tiempo. Entiendo que cada persona tiene sus obligaciones y compromisos, así que no tiene sentido limitarlo en el tiempo. Tendrás la formación disponible en la plataforma de forma indefinida, de “por vida”.

Esto no es el colegio. Quizá tu sólo dispongas de 2-3h a la semana y otro de 5h al día. ¿Cómo imponer a todos el mismo ritmo? No tendría sentido.


¿Es muy caro? ¿Es barato?

Es cierto, no es barato, no te voy a negar esa realidad. Pero yo primo otras cosas por encima del precio, como el poder transformador de los conocimientos que te brindo.

Y estoy convencido de que lo que vas a aprender vale el precio del curso, y más. Mucho más.

Además, cuentas con mi asistencia personalizada para acompañarte y aclararte cualquier cosa a casi cualquier hora del día. Y de forma detallada, para que tus dudas desaparezcan de un plumazo. Me gusta implicarme en el aprendizaje de mis alumnos.


¿Es complicado para mí que no tengo ni idea de oratoria?

Realmente no lo es. Al contrario de lo que la gente piensa, la oratoria no es una disciplina difícil. Lo que yo llamo difícil sería correr los 100 metros por debajo de 10 segundos, sacarse la carrera de ingeniería o medicina, reponerse de un trauma personal de cualquier tipo, pensar de forma diferente a lo que lo hace la mayoría de la gente… cosas así.

Eso sí, has de saber que empezamos desde ceroe iremos avanzando poco a poco hasta alcanzar un nivel que yo calificaría de “alto”.

Ni extraordinario, ni magnífico, ni increíble, ni extratosférico... pero sí “alto”, un nivel más que suficiente para que te puedas desenvolver con soltura a la hora de comunicar.

Los conceptos que te voy a explicar en el curso para nada son difíciles. Es más, muchas veces pensarás “¡claro, si eso que dices tiene toda su lógica!”. Son ideas casi todas muy simples, que las tienes ahí al alcance de tu mano pero, si nadie te las ha explicado bien, es posible que pasen desapercibidas por delante de tus narices y ni te des cuenta.

Estoy convencido -lo sé- que las ideas más sencillas (y bien aplicadas) son las más poderosas para cambiar a las personas. Más sencillo = más poderoso. Así de… sencillo.


¿Entonces, si es tan sencillo,
porque la gente habla tan mal en público?


Pues porque -además de desconocer estas técnicas tan simples que te acabo de mencionar- no aplican los conocimientos correctamente. No ensayan ni saben cómo ensayar. Y no tienen a nadie al lado que les corrija cuando se equivocan.

Otro “secreto” sobre la sencillez de la oratoria: a más práctica, mayor éxito. Así de… ya sabes, sencillo. Es que no hay más secretos, te lo prometo.


Al final la oratoria es como cualquier disciplina. Imagínate que tienes que aprender a bailar salsa, por ejemplo (si no te gusta, como a mí, piensa en otro baile). El profesor te enseña cómo agarrar a tu pareja, cuando soltarla, los pasos, cuándo girar,  etc. Te lo enseña con ejemplos. Y luego vas tú y practicas.

Ensayas una y otra vez. Al principio serás un poco torpe, lógico, pero cuando lleves un mes… ¿habrá diferencia? Claro que sí. Y cuando lleves 3 meses, ni te cuento…

¿Es difícil aprender a bailar salsa? Depende del interés que le pongas pero es algo que puede hacer cualquiera. Cualquiera. Pues con la oratoria, igual.

En cualquier caso, como sabes, el curso viene con una ayuda completa e ilimitada por mi parte.


¿Qué incluye la ayuda?

Asistencia personalizada -directamente conmigo- e ilimitada hasta que acabes el curso.

Acabas la formación, acaba mi ayuda. No has acabado la formación, tienes mi ayuda. Todas las dudas que necesites, sin límite. Así de simple.

Diseñando y ensayando un discurso o charla es como mejor se aprende, así que te asistiré en el diseño y puesta en escena de uno, con el que vas a aprender (más de uno no porque sería una asesoría, y eso tiene otro precio).

Eso no quiere decir que te vaya a escribir tu charla, sino que te propondré mejoras y te daré consejos sobre aquello que vayas haciendo. Es decir, estaré a tu lado y te enseñaré a pedalear, pero el que tiene que darle a los pedales serás tú.

Mi ayuda es uno de los aspectos más especiales que tiene esta formación. Y de más valor. Yo diría que -junto a los contenidos- es lo que le hace diferente a este curso.

Y lo que más me gustaría a mí que tuvieran otras formaciones, por eso dedico mucho tiempo y esfuerzo en ofrecer este tipo de ayuda.

Mucha gente no valora eso y sólo busca el precio. Lo respeto, pero no es el público al que va dirigido este curso.


¿Qué perfil de personas le sacarán mejor partido al curso?

La respuesta es clara: aquellas que quieran mejorar su forma de comunicar en público. Así de simple.
Hay quien lo necesita para su trabajo:
profesores, abogados, empresarios, responsables de ventas, políticos, líderes religiosos, líderes de asociaciones, estudiantes, etc.


Pero también hay quien lo hace como reto personal, porque siempre han querido mejorar su forma de comunicarse con otras personas, aunque sea en grupos más reducidos.

Lo bueno que tiene la oratoria es que -al igual que andar en bicicleta- los conceptos sólo los tienes que aprender una vez en la vida, y ya te sirven para el resto de tus días. Y -al igual que con el ejemplo de la bici- con la práctica vas mejorando. Siempre se avanza, y nunca se da un paso atrás.


Para quiénes NO se lo recomiendo

Este curso NO está pensado para aquellos que tienen que lanzar un discurso puntual. No te lo recomiendo porque no merece la pena dedicarle todo el esfuerzo a algo que apenas vas a usar una vez. No tiene sentido.

Tampoco para personas que están a mil millones de cosas a la vez, o que compran cursos por rellenar su currículum. Estoy interesado en ayudar a personas que quieran aprender de verdad oratoria, y que tengan su foco en ello.


Finalmente -y esto es muy importante para mí- no deseo bajo ningún concepto tener bajo mi asesoramiento a personas que pretenden engañar, manipular o confundir gracias al aprendizaje que van a adquirir en mi formación. No trabajo con ese tipo de gente.

Cada uno que haga lo que quiera, pero no quiero contribuir a malos usos de la oratoria que puedan perjudicar a terceros. No me siento cómodo (si eres de esos, por favor, no es necesario que sigas leyendo).


¿Hay garantía de devolución?

Sí. Si mi formación no te convence, te devuelvo tu dinero. Tienes 15 días de plazo para solicitarlo a contar desde la compra. Pasado este tiempo no se devuelve.


¿Hay algún bonus?

Sí, por la compra de mi formación “Oratoria desde cero”, hay un curso en PDF sobre cómo diseñar y poner en escena un Powerpoint, que se llama “Cómo brillar con tu Powerpoint”.


¿Qué formas de pago tengo?

Tarjeta de crédito / débito o Paypal.

Dependiendo del país también hay otras opciones, pero como sería muy largo describirlas, mejor que pinches en el botón de compra y veas las que tienes disponibles.


¿Hay garantía de que me convertiré en un gran orador?

Pues… no. Eso no lo puede garantizar nadie y, te digo una cosa, depende sobre todo de ti. Si te apuntas a salsa y no le pones ganas, por mucho que el profesor se esmere, nunca serás un gran bailarín.

Pero si le pones interés y le dedicas tiempo, con la ayuda de tu profesor es seguro que destacarás en la pista de baile.

Pues con la oratoria, lo mismo.

Oratoria desde cero. 197€ (+impuestos)

Pago seguro con tarjeta bancaria o Paypal