Vocalizar mal es como hablar otro idioma. Si se nos entiende mal al hablar, nuestro público no tardará en desconectar y acudir a su móvil en busca de alguna distracción.
Para vocalizar bien hay varias técnicas:
1. Hablar más despacio
Te parecerá obvio pero vocalizar hablando a una velocidad considerable es verdaderamente difícil. Tienes que estar muy entrenado. De todas formas, hablar rápido no tiene sentido porque no damos tiempo a que el público asimile la información que estamos transmitiendo.
Muchos de los problemas de dicción se solucionan, al menos parcialmente, hablando más despacio.
2. Técnicas de vocalización
Para mejorar tu dicción, haz estos sencillos ejercicios:
2a. Une tus labios, sin juntar ni presionar los dientes, y trata de pronunciar tu discurso. Sí, lo sé, sólo tienes un poco de margen para emitir sonidos. No te preocupes, porque esa es la idea.
2b. Coge un lápiz, ponerlo en posición horizontal y morderlo. Como hacen los perros con los huesos. Con el lápiz entre los dientes, trata de pronunciar tu discurso moviendo los labios.
2c. Lee de nuevo el texto, pero vocaliza de forma exagerada, abriendo la boca lo más posible. Pronuncia lentamente, haciendo especial hincapié en las vocales y alarga un poco las pausas.
2d. Lee tu discurso de forma natural, de la misma manera que lo harías el día de su puesta en escena. Seguro que has ganado en vocalización y suenas mucho más claro.
Recuerda que al hablar debes abrir bien la boca y tratar de pronunciar correctamente todas las sílabas, evitando unir el final de una palabra con el comienzo de la otra. Ten especial cuidado cuando te encuentres con una frase en la que una palabra termina con vocal y la siguiente empieza también por vocal.
Repite la técnica varias veces y grábate, verás como mejoras de forma considerable.
Una advertencia a la hora de escucharte. Tu voz te va a sonar rara, apenas te vas a reconocer en ella.
Esto es así porque cuando nosotros estamos hablando, nos escuchamos por el oído interno y tenemos una percepción determinada de nuestra voz, que nos acompaña durante toda nuestra vida.
Si te grabas y te escuchas, quien oye la grabación es tu oído externo, y las cosas cambian. No te identificas demasiado con lo que oyes. Esto es perfectamente normal, sólo tendrás que acostumbrarte.
Dicho esto, con la mala dicción pasa como con la comida y la Gula. Un exceso de sílabas amontonadas y sin un orden pretendiendo alimentar un discurso es una mala idea. Ordénalas y consúmelas de forma pausada y con moderación, sin grandes aglomeraciones. Todo en su justa medida para no caer este pecado capital…
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